entorno

Altea es un bellísimo enclave rodeado de montañas y a orillas del mar. Un pueblo donde habitaron íberos, romanos, griegos y musulmanes, y que,  en la actualidad, se presenta como una de las localidades más confortables del Mediterráneo. Altea es bohemia y cosmopolita, refugio creativo de pintores, escultores, ceramistas y músicos, Altea es “el pueblo con encanto” por excelencia, en el que predomina el turismo residencial y poco masivo.

Altea sorprende por la belleza de su casco antiguo, sus casas blancas, sus callejuelas empedradas, sus miradores desde las colinas. Prestigiosos restaurantes comparten las calles con galerías de arte, muestras de artesanía, festivales de música, danza y teatro.

Sus cálidas playas de canto rodado, su río y las montañas que le rodean convierten a Altea en un  lugar idóneo para disfrutar de la naturaleza, practicar todo tipo de deportes náuticos, contemplar aves y fauna marina, realizar rutas de senderismo o escalada, un lugar para amar la vida.